“Dos copas y una rosa” cuestiona el lugar desde donde nos permitimos amar.¿Desde dónde parte lo que entregamos a quien creemos merecedores de ello? El amar desde la expectativa y la idealización. Crear una persona en tu mente y luego exigir tu realidad.
El amor romántico, supuestamente eterno, desde el “eres tú mi Príncipe azul” al “Cuando yo me enviaba cartas con tu abuelo…” Cuantas cosas perdemos que en realidad nunca han existido más allá de nuestra imaginación. Cuestionarse a uno, por el otro, posicionar a alguien por encima de ti.
¿Por qué lo romántico y lo supuestamente idílico acaba doliendo a sí? La vulnerabilidad como debilidad, el humor como arma y la pena como lágrima.
“Ay que trabajo me cuesta quererte, como te quiero…”
Federico García Lorca