Un eco es más que un sonido. Es memoria, resonancia, cercanía y distancia a la vez: lo que perdura tras una ruptura profunda.
A partir de una réplica como esta, comienza a formarse una constelación silenciosa: un cuerpo parece fusionarse con una roca flexible y cambiante, hasta que un tercer cuerpo entra en su órbita. Lo que se despliega es una unidad contemplativa en la que el apoyo surge naturalmente a través del propio movimiento. Lo que parece insuperable en un momento se transforma a medida que convergen las fuerzas. El peso se vuelve soportable. La distancia se vuelve superable.
Este impactante extracto de la nueva creación Echos, de Frank Fannar Pedersen y Javier Rodríguez Cobos, hace tangible la esencial conexión entre las personas y con la naturaleza, de la que somos parte inseparable.